De lo que sucede… Postergando las rupturas

Si Jack logra olvidar algo, no le sirve de nada mientras Jill continúe
recordándoselo. Tiene que convencerla de que no lo haga. El modo más seguro no
seria simplemente obligarla a callarse, sino convencerla de que lo olvidase ella
también. Jack puede influir sobre Jill de muchas maneras. Puede hacer que se sienta
culpable por «sacar el asunto a relucir» una y otra vez. Puede invalidar su
experiencia. Esto se puede hacer de un modo más o menos radical. Podría indicar
solamente que se trata de algo intrascendente o trivial, mientras que para ella es importante y significativo. Yendo más lejos, podría alterar la modalidad de su
experiencia, convirtiéndola en imaginación en vez de recuerdo: «Eso son imaginaciones tuyas.» Más aún, podría invalidar el contenido: «Eso no fue así.» Por último, puede invalidar no sólo el sentido, la modalidad y el contenido, sino incluso
su propia capacidad de recordar, y, encima, hacerla sentirse culpable por ello.
Esto no es algo insólito. La gente le hace este tipo de cosas a los demás
continuamente. Para que tales invalidaciones interpersonales funcionen, no obstante, es aconsejable recubrirlas con una espesa capa de mistificación Por ejemplo, negando que uno esté haciendo eso, y anulando cualquier percepción de lo que está ocurriendo con imputaciones como: «¿De dónde sacas semejante cosa?», «Debes de estar paranoica». Y así.

¿Quién ha visto que las mujeres asusten a nadie? (Esto fue cuando creía que era
importante asustar a la gente.) No puedes decir, parafraseando a una vieja amiga, que ahí están las obras de Shakespeare y Shakespeare fue mujer, o que Colón atravesó el Atlántico y que Colón era mujer, o que Alger Hiss fue juzgado por traición y queñAlger Hiss fue mujer. (Mata Hari no fue una espía; fue una puta.) De cualquiera manera, todo chico (perdón)
,todo el mundo sabe que aquello que todas las mujeresb han realizado de verdadera importancia, no es constituir una gran mano de obra barata que se puede sacar cuando hay guerra y volver a guardar cuando se acaba, sino Ser Madres, producir la próxima generación, darla a luz, cuidarla, fregar el suelo para ella, cambiarle los pañales, recoger lo que tira, y principalmente sacrificarse por ella.
Este es el trabajo más importante del mundo. Por eso no está remunerado.


Lloré, y luego dejé de llorar porque de lo contrario no hubiera dejado nunca. De
ese modo las cosas llegan a un espantoso punto muerto. Habrás notado que incluso
mi estilo se está haciendo más femenino, revelando así mi verdadera naturaleza; ya
no digo «Maldita sea», ni «Mierda»; pongo muchos calificativos y adverbios como
«bastante», escribo con esas frases hechas femeninas, se arrojó sobre el lecho, no
tengo carácter (pensó), mis pensamientos fluyen sin forma como el flujo menstrual,
todo muy femenino y profundo y lleno de esencias, muy primitivo y lleno de «y», se
llaman «frases continuas».


Mi mente está encenagada. Putrefacta. Soy una mujer. Soy una mujer con mente
de mujer. Soy una mujer con una enfermedad de mujer. Soy una mujer sin envolturas, calva como una bola de billar.

3 comentarios sobre “De lo que sucede… Postergando las rupturas

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