Publicidad, “COFFEE BREAK” y otras yerbas.



Surgimiento del Nuevo mundo de la publicidad.

Watson publica el manifiesto del conductismo. A raíz de su fama a que se interesen por su trabajo personas ajenas a la psicología. Después de 1913, empiezan a ser reconocido como padre de la nueva corriente, no solo psicológica, sino también de pensamiento, que puede tener interesantes aplicaciones prácticas en varias disciplinas y en la sociedad.

En 1921 la agencia de publicidad J. Walter Thompson lo contrata como consultor. Así empieza su carrera en el mundo de la publicidad, un campo que Watson cambiará radicalmente, al igual que lo había hecho con la psicología.

Los publicistas están atraídos por el principio fundamental del conductismo, a saber: la posibilidad de empujar al cliente hacía algunos productos, de ser presentados correctamente, aprovechando el mecanismo del condicionamiento. También están interesados en controlar y preveer las preferencias del consumidor. Todas estas herramientas marcan, de manera tajante, la diferencia en el mundo de la publicidad y el consumo.

Las contribuciones de Watson a la publicidad.

Inmediatamente, Watson se hace notar en este nuevo entorno, a través de ideas lúcidas enraizadas, principalmente, en la originalidad, las que actualmente hemos de seguir y las que también determinan la entrada de la psicología en el mundo moderno del marketing y la publicidad.

En primera instancia, Watson aplica y promueve el mecanismo del condicionamiento, en consecuencia se traslada a la concepción de un “hombre maleable”, cuyo comportamiento se puede dirigir con los acertados impulsos de estímulo y respuesta.

Según Watson, todo tipo de comportamiento, lo que se extiende al comportamiento del consumidor, es el resultado de una serie de asociaciones que se adquieren poco a poco. Tanto la personalidad como la conducta son recorridos fluidos que se construyen a través del tiempo. De manera que se pueden controlar y prever. Es posible inducir al consumidor a la adquisición de determinado producto antes que otro, utilizando sabiamente el recurso de la publicidad. No obstante eso, es posible e importante la previsión del éxito o del fracaso de un nuevo producto que se proyecta para lanzar al mercado. Una vez más, Watson subraya el vértice pragmático de la psicología que será utilitario en varios ámbitos de la sociedad, en el que está incluído el consumismo. La meta es hallar la fórmula correcta. En este caso la modalidad de relaciona con la diagramación de los estímulos adecuados para la eficaz inducción publicitaria para obtener las respuestas comerciales deseadas: condicionando el comportamiento del comprador. Se hace hincapié en un aspecto concreto del comportamiento, el de las emociones: así surge la sociedad de consumidores condicionados. Watson considera que las personas reaccionan fuertemente a emociones determinadas: ante el miedo, ante la rabia, ante al amor ( los sentimientos primarios). La elección radical en mostrar al consumidor algo que lo condicione mediante el miedo o la rabia e incluso mediante una respuesta hacia el amor. Los mensajes publicitarios deberán centrarse en los comportamientos emocionales. El paso iniciático es tener un conocimiento del público al que será dirigido el producto a través de análisis de estudio preliminares. Por ejemplo, Watson comprendió que el estímulo para las madres podría ser el miedo cuando se proyectaba un producto para los niños. Un talco de determinada marca en preferencia a otra marca sugiere ” una barrera protectora cuya función será aislar a la piel del niño de gérmenes y bacterias: de este modo se induce a la mujer en el pensamiento de que eligiendo “ese talco” para la compra, será una mejor madre.

Basándose en estás consideraciones y en el conocimiento de los mecanismos psicológicos, Watson lanza varias campañas publicitarias y diversos estudios con el fin de explorar en simultáneo, tanto al mercado como al mundo de los consumidores.
A esto agrega una premisa que también será de carácter fundamental: la insistencia a través de lo pegadizo y sugerente en la promoción del producto. A modo de ejemplo, Watson afirma que la imagen es radical para la fidelización del consumidor, pata inducirlo a comprar siempre, determinada marca y no otra, más aún que el aroma del tabaco. Al igual que una mujer podría ser seductora al fumar tabaco por una imagen que así lo provoque.

Introduce la presencia de celebridades en las que se incluye a si mismo en la promoción de un producto. Idea líder entre las más efectivas en los anuncios, ya que el valor del objeto se percibe como certificado por una personalidad influyente que inspira una falsa confianza a los ojos del consumidor ( lo que actualmente se denomina “testimonial”). El mismo, en un programa radial, en calidad de científico, habló sobre la importancia dela salivación en el proceso digestivo remarcando el lavado de dientes como fortalecedor del proceso de salivación. Rematando lo anterior con la propuesta a los consumidores de participar preguntando por teléfono para recibir como gesto el dentífrico en patrocinio.

Desnudos Publicitarios: La Agencia de J. Walter Thompson demostró al iniciar el primer uso de atractivo sexual en la publicidad. El producto: Jabón Woodbury .
“El mensaje “. Una piel que te encantara tocar” Parece más bien dócil para los estándares de hoy en día.



LA TAN POPULAR “PAUSA PARA EL CAFÉ:

Las campañas publicitarias realizadas con el asesoramiento de Watson han sido numerosas y de éxito rotundo cambiando para siempre al mundo de la publicidad y al mundo del comercio. Con intuición y con procedimientos sin precedentes.

Una de las iniciativas que modificó las costumbres laborales en todo el mundo ha sido la campaña ideada para anunciar el café de la empresa Maxwell House. Según los estudios preliminares, la venta de café era una de las más difíciles a raíz de la saturación del mercado. En consecuencia, Watson decide asociar la infusión a la idea “de una pausa agradable” que, además, sería doblemente útil: también para el trabajo. Afirma así, que las breves interrupciones del trabajo pueden conllevar a un incremento de la productividad y de la calidad del trabajo, en consecuencia de los minutos de descanso que otorgan una especie de renovación.

La pausa para el café, “coffee break”, que hoy damos por descontada inherente al mismo trabajo, como dejan de manifiesto las máquinas automáticas o los bares en las empresas, antes eran inimaginables e inconcebibles. Está breve interrupción en la actividad laboral que todos hacemos para tomar un café o hablar un momento con los compañero, no había existido hasta antes de 1950.

La Agencia J. Walter Thompson reemplazado ilustraciones con imágenes reales, ya que fue pionera en el uso de la fotografía en la publicidad

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