Publicado en absurdo, Arte, Avíspese, Crítica, literatura, Yo

La Maga y la personificación del fantasma de una duda metafísica.

«Yo quiero acabar con los sistemas y las relojerías para ver de bajar al laboratorio central y participar, si tengo fuerzas, en la raíz que prescinde de órdenes y sistemas», pronunciaba Cortázar en una de sus cartas, tras abandonar el cuento como escritura cerrada y lanzarse en la búsqueda de una forma diferente de escribir y de leer el texto. Lo que se propuso hacer Cortázar con este intento suyo de desestructurar cualquier orden, anunciaba ya algunos de los cimientos de un proceso estético que va más allá de la organización textual y tiñe la literatura y a la sociedad contemporánea. Su manera de escribir en Rayuela, de representar metafísicamente a sus personajes, de indagar en el desorden como hito, nos llevará a formular su estilo como un precedente de una generación latinoamericana de escritores contemporáneos que juegan visiblemente con los procesos y términos antitéticos para romper con las dicotomías en su proceso de escritura, renovando una estética de vanguardia. Rayuela, protagonizada por un personaje masculino, Horacio Oliveira, ha destacado por la crítica por la fuerza con la que profundiza en la introspección de su personaje, quien se dibuja con distintas voces y tonalidades, presentándose al lector como un ser rico en facetas psicológicas: Rayuela nos permite situarnos en ese espacio que busca precisamente romper con estas dicotomías y reconciliarlas. Remitiendo brevemente a las teorizaciones de Barthes. La reflexión de Barthes sobre lo neutro contiene un matiz filosófico. Su objeto de estudio tiene como pretensión general la ambición de disolver el carácter antinómico y binario del pensamiento occidental. Lo neutro es este estado de placer estético en la escritura. Con esta noción, Barthes ambiciona una especie de deconstrucción del pensamiento antitético de nuestra cultura occidental, interesándose en la desincronización de binarios y de binarismos.

Así pues, lo neutro en Barthes designa una intención de traspasar las oposiciones.A nivel de la significación, no se trataría de buscar el sentido de lo neutro en la palabra, habría que buscarlo en el discurso mismo. Esta categoría nos conduce a renunciar al sentido literal y a llevarnos hasta un nivel de entendimiento más complejo y alejado de nuestra percepción y del pensamiento occidental. Esto produce una apertura de significación, otra lógica que es externa a lo que «es dicho» en el texto o en el habla. No se trata de considerar lo neutro como un tercer término sino como el segundo término de un nuevo paradigma capaz de ir más allá de lo que es comprensible por el pensamiento:Lo Neutro no es pues el tercer término –el grado cero –de una oposición a la vez semántica y conflictiva; es, en un eslabón distinto de la cadena infinita del lenguaje, el segundo término de un nuevo paradigma, del cual la violencia (el combate, la victoria, el teatro, la arrogancia) es el término pleno.Es notablemente hacia el sentido filosófico que se orienta la caracterización de los personajes protagonistas de Rayuela, la Maga y Horacio Oliveira. La Maga no sabe de delimitaciones. Ella parece mirar a través de otros ojos, de unos anteojos que no necesitan alimentarse con información superflua, como lo sugiere el propio Horacio: «No aprendas datos idiotas —le aconsejaba—. Por qué te vas a poner anteojos si no los necesitas». Cierto, la Maga no posee los conocimientos metafísicos que tienen los otros personajes masculinos, pero es precisamente esto lo que hace que ella pueda ver el mundo desde una óptica que, para Oliveira, con tanto como ha leído y aprendido, le resulta imposible. Y así, podríamos sugerir cómo esta falta del orden epistemológico permitiría a la Maga defenderse de caer en una visión organizada del mundo: «Era insensato querer explicarle algo a la Maga. Fauçonnier tenía razón, para gentes como ella el misterio empezaba precisamente con la explicación.

Autor:

… Barrial y oportunista. Del lado infra literario Polema fetería y sucundún deviene del vocablo del absurdo trágico. Jamás de alguna picardía tangible qué hiciera uso de la cancioncilla tradicional. Ni lado A ni lado B… La Polemática ha de hallarse en la fosa, esa que es producto de la brecha mechera, la eterna Meresunda de los que tienen miedo a la libertad y andarán menoscabando el camino hacia el Rolo del hombre necio… Predico en mi fuero interno El Credo Frommiano Erichense No me defino porque la etimología me obliga ante el juramento de no cometer accidentes de estirpe «lapsus linguae». Definir/se: La palabra definir viene del latín definire formada del prefijo de-, que tiene un valor resultativo e indica a veces una dirección desde arriba hacia abajo y el verbo finire (terminar), de finis (final, término). La idea es de poner límites o fronteras a algo, para separarlo de otras cosas «limítrofes’ y que no se confunda. De ahí también las palabras: • Definible – El sufijo -ible indica posibilidad, que se puede definir. • Definidor – El sufijo -dor indica el que obra, o sea, el que define. • Definitivo – En este caso el sufijo – ivo indica relación activa. / Definitivamente – El sufijo -mente- sirve para complementar al verbo (forma adverbios), en este caso hacer algo para poner punto final, se define sin dejar una duda… Se sabe que a los seguros se los llevaron presos… (Ah pero… a los desiderativos también) Pase mire vea…

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