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Yo, Argentina.

Hay problemas de definición que impiden estimar el porcentaje exacto que corresponde a la raza blanca en la Argentina, pero la cifra debe estar por encima del 90%. Esta realidad ha cultivado el sentimiento de superioridad que lleva a los argentinos a creerse europeos y no latinoamericanos. Sin embargo, el desarrollo político y económico del pais no ha correspondido a esta autopercepción un tanto exagerada y como consecuencia, ha generado un profundo sentimiento de inseguridad.

Una característica, de profundo impacto en la vida política, es el excesivo individualismo que proviene, en gran parte, de la obsesión con el sentido de la dignidad personal propio de las culturas latinas. El comportamiento agresivo para manejar (durante años no existieron señales de tránsito en Buenos Aires), el rechazo por la disciplina de esperar turno en una cola y un estilo futbolístico que exalta el brillo individual y la improvisación en detrimento del juego de equipo, son algunas de las manifestaciones de esta tendencia. Cada argentino, no sólo tiene sus propias ideas políticas, sino que está convencido de la sabiduría irrebatible de las mismas. Como resultado de ello rechazan la posibilidad de compromiso y tienden hacia extremismos retóricos y y de comportamiento. Estos factores, unidos a la enfermiza suspicacia que los argentinos tienen por sus compatriotas, limita dramáticamente la viabilidad de las instituciones democráticas y conlleva una predispo posición hacia formas autoritarias de gobierno.

La Pampa

El aislamiento geográfico es otro elemento clave que condiciona le psique argentina a traves de dos factores alienantes. El primero es la distancia tremenda que separa a la Argentina del resto de la civilización occidental. La ciudad de Buenos Aires está situada a más de 9.000 kilómetros de Nueva York y casi a 11.200 kilómetros de Paris. Los argentinos tienen una tendencia a percibir Europa y Estados Unidos, través de una lupa que distorsiona la importancia tanto de los acontecimientos como de las opiniones, lo que produce en ellos la perdida de perspectiva y reacciones paranoicas cuando los extranjeros los critican o los ignoran. El segundo es el sentido de soledad que impone la intensidad de la Pampa. El porteño se siente aislado al borde de una llanura inculta y alejado de los centros culturales y del poder; por su parte, el y habitante del campo se encuentra perdido en la chatura de la pampa interminable. El resultado es una sensación de impotencia y fatalismo, de tristeza y frustración, temas que el tango a menudo insinúa en sus estrellas.

Ligada a esta soledad espiritual de las argentinos hay una profunda sentimentalidad. Los argentinos aman al débil y al fracaso Algunos de los políticos más venerados fueron en su época perdedores que lucharon
infructuosamente por ideales imposibles.

Por ejemplo; El cantor de tangos Carlos Gardel, quien fuera victima de un accidente fatal de aviación en 1935, sigue siendo un idolo cuya popularidad aumenta. (De Gardel se dice: «Cada día canta mejor.» Su tumba, situada en el cementerio de La Chacarita, está siempre adornada con flores de sus leales admiradores. Una estatua de tres metros de alto, en pose y sonriente, lo presenta listo para irrumpir con una canción y tiene siempre un clavel natural en la solapa.

Este poderoso mosaico de sentimientos, combinado con ciertos aspectos perversos del catolicismo mediterráneo, produce una preo ocupación casi maniática cercana a la necrofilia, respecto a la muerte. Es costumbre argentina celebrar homenajes y servicios especiales en los aniversarios de fallecimientos, los funerales han constituido grandes momentos de la historia argentina y la controversia sobre el retor no de los restos de Rosas que descansan en Inglaterra, es aún una amarga disputa que divide a los argentinos

Una fisonomía digna de tener en cuenta es el valor que los argentinos asignan a las apariencias. El aspecto personal, con frecuen cia, es considerado como indicativo de la clase social de cada cual y por lo tanto el argentino (y especialmente el porteño) dedica cuidado su atención a su atuendo. El arreglo meticuloso es endémico. Ciertos giros del lenguaje preñados de formalidades corteses que a menudo parecen excesivas a los extranjeros son parte esencial del ritual social. Juan Perón fue indudablemente un fenómeno argentino sólo

Estatua de Gardel, Cementerio de Chacarita.
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La Maga y la personificación del fantasma de una duda metafísica.

«Yo quiero acabar con los sistemas y las relojerías para ver de bajar al laboratorio central y participar, si tengo fuerzas, en la raíz que prescinde de órdenes y sistemas», pronunciaba Cortázar en una de sus cartas, tras abandonar el cuento como escritura cerrada y lanzarse en la búsqueda de una forma diferente de escribir y de leer el texto. Lo que se propuso hacer Cortázar con este intento suyo de desestructurar cualquier orden, anunciaba ya algunos de los cimientos de un proceso estético que va más allá de la organización textual y tiñe la literatura y a la sociedad contemporánea. Su manera de escribir en Rayuela, de representar metafísicamente a sus personajes, de indagar en el desorden como hito, nos llevará a formular su estilo como un precedente de una generación latinoamericana de escritores contemporáneos que juegan visiblemente con los procesos y términos antitéticos para romper con las dicotomías en su proceso de escritura, renovando una estética de vanguardia. Rayuela, protagonizada por un personaje masculino, Horacio Oliveira, ha destacado por la crítica por la fuerza con la que profundiza en la introspección de su personaje, quien se dibuja con distintas voces y tonalidades, presentándose al lector como un ser rico en facetas psicológicas: Rayuela nos permite situarnos en ese espacio que busca precisamente romper con estas dicotomías y reconciliarlas. Remitiendo brevemente a las teorizaciones de Barthes. La reflexión de Barthes sobre lo neutro contiene un matiz filosófico. Su objeto de estudio tiene como pretensión general la ambición de disolver el carácter antinómico y binario del pensamiento occidental. Lo neutro es este estado de placer estético en la escritura. Con esta noción, Barthes ambiciona una especie de deconstrucción del pensamiento antitético de nuestra cultura occidental, interesándose en la desincronización de binarios y de binarismos.

Así pues, lo neutro en Barthes designa una intención de traspasar las oposiciones.A nivel de la significación, no se trataría de buscar el sentido de lo neutro en la palabra, habría que buscarlo en el discurso mismo. Esta categoría nos conduce a renunciar al sentido literal y a llevarnos hasta un nivel de entendimiento más complejo y alejado de nuestra percepción y del pensamiento occidental. Esto produce una apertura de significación, otra lógica que es externa a lo que «es dicho» en el texto o en el habla. No se trata de considerar lo neutro como un tercer término sino como el segundo término de un nuevo paradigma capaz de ir más allá de lo que es comprensible por el pensamiento:Lo Neutro no es pues el tercer término –el grado cero –de una oposición a la vez semántica y conflictiva; es, en un eslabón distinto de la cadena infinita del lenguaje, el segundo término de un nuevo paradigma, del cual la violencia (el combate, la victoria, el teatro, la arrogancia) es el término pleno.Es notablemente hacia el sentido filosófico que se orienta la caracterización de los personajes protagonistas de Rayuela, la Maga y Horacio Oliveira. La Maga no sabe de delimitaciones. Ella parece mirar a través de otros ojos, de unos anteojos que no necesitan alimentarse con información superflua, como lo sugiere el propio Horacio: «No aprendas datos idiotas —le aconsejaba—. Por qué te vas a poner anteojos si no los necesitas». Cierto, la Maga no posee los conocimientos metafísicos que tienen los otros personajes masculinos, pero es precisamente esto lo que hace que ella pueda ver el mundo desde una óptica que, para Oliveira, con tanto como ha leído y aprendido, le resulta imposible. Y así, podríamos sugerir cómo esta falta del orden epistemológico permitiría a la Maga defenderse de caer en una visión organizada del mundo: «Era insensato querer explicarle algo a la Maga. Fauçonnier tenía razón, para gentes como ella el misterio empezaba precisamente con la explicación.

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LA CULTURA ES TORTURA 🔥



(Dedicado a los que se pasan restregando, con resentimiento, sus Certificados Universitarios)

“La máquina escolar tiene por función transformar el deseo de saber, de aprender, en obligación de trabajar. No trata de fabricar un hombre libre, libre de saber, sino un hombre condenado a vender su fuerza de trabajo a un patrón, condenado a trabajar siempre más y mejor.”

Podría pensarse también, que la rígida estructura carcelaria de la Escuela, forjada en su figura moderna durante los siglos XVIII y XIX con el objeto de encerrar a la población joven sin trabajo (pobres, vagabundos, expósitos, etc), y garantizar así tanto el mantenimiento del orden público, como la formación de un proletariado dócil y laborioso, que continuaría reproduciendo indefinidamente la desigualdad social, y aniquilando con su característica eficacia, la capacidad crítica de los jóvenes.

Funciona como instrumento de control social, destinado a extirpar el deseo de aprender y fijar a cada uno en su puesto social de partida.

#Universitarios Usurpadores:

«¿Con qué derecho pretenden canalizar la inteligencia y extender diplomas de Espíritu?
No saben nada del Espíritu, ignoran sus más ocultas y
esenciales ramificaciones, esas huellas fósiles tan próximas a nuestros propios orígenes, esos rastros que a veces alcanzamos a localizar en los yacimientos más oscuros de nuestro cerebro.

En nombre de su propia lógica, les decimos: la vida apesta,
señores. Contemplen por un instante sus rostros, y
consideren sus productos.
A través de las cribas de sus
diplomas, pasa una juventud demacrada, perdida. Son la
plaga de un mundo, Señores, y buena suerte para ese mundo, pero que por lo menos no se crean la cabeza de la humanidad».
(Eso quieren creer, sin embargo, ni siquiera pueden mentirse tanto)

Antonin Artaud 🔥

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Suicidio

La piedra acaricia la cabeza cuando cae desde un metro de altura, la abre cuando cae desde veinte metros. Detenida a medio camino, desde el punto de vista del todo, nada más, nada menos, solo que entonces no habría tomado esa energía que hace de ella una potencia.
Ignoro el todo que no puedo concebir; es a mí a quien considero, y hay desaparición o, más bien, falta de asimilación de fuerza en mi detrimento, enel momento de un suicidio parcial o de un suicidio completo. La muerte es el fin de una energía humana, del mismo modo que la disociación de elementos de una pila es el fin de la electricidad que producía, del mismo modo que la
disociación de los hilos de un tejido es el fin de la fuerza de ese tejido. La muerte es el fin de mi «yo», es algo más que una transformación. Hay quienes
os dicen: «El fin de la vida es la felicidad», y afirman no poder alcanzarla. La vida es la vida; esto me parece más simple. La vida es la felicidad, la felicidad es la vida.
No experimento dolor más que cuando mis tentativas de asimilación son bloqueadas por un suicidio parcial. Todos los actos de la vida son para mí una alegría; al respirar aire puro, siento felicidad, mis pulmones se dilatan,una impresión de fuerza me hace resplandecer. La hora del trabajo y la del descanso me produce el mismo placer. La hora que reclama el almuerzo; el
propio almuerzo con su trabajo de masticación; la hora que le sigue con su trabajo interior me ofrecen alegrías diferentes.
¿Habría de evocar las deliciosas esperas del amor, las poderosas sensaciones del encuentro sexual, esas horas tan voluptuosamente lazas de después?
¿Habría de hablar de la alegría de los ojos, del oído, del olfato, del tacto, de todos los sentidos, en una palabra, de todas las delicias de la conversación,
del pensamiento? La vida es la felicidad. La vida no tiene un fin. Lo es. ¿Porqué querer una meta, un comienzo, un fin?

Ante las fatigas de la lucha, cuántos cierran los ojos, cruzan los brazos, se detienen, impotentes y desalentados. Cuántos, y de los mejores, están tan hastiado que se quitan la vida, no encontrándola digna de ser vivida. Con ayuda de algunas teorías de moda y de la neurastenia, los hombres consideranla muerte como la liberación suprema.

Contra tales hombres, la sociedad saca sus clichés. Se habla del fin «moral» de la vida: uno no tiene «derecho» a matarse, los dolores «morales» deben soportarse «valerosamente», el hombre tiene «deberes», el suicidio es una «cobardía», el que abandona es un «egoísta», etc.; frases todas ellas de tendencia religiosa y que no tienen valor alguno en nuestras discusiones radicales.

¿Qué es, entonces, el suicidio?

El suicidio es el acto final en una serie de gestos que todos realizamos más o menos, según reaccionemos contra el medio o sea el medio el que reacciona contra nosotros.

Todos los días nos suicidamos parcialmente. Me suicido cuando consiento en residir en un lugar donde el sol no penetra jamás, en una habitación en la que el metro cúbico de aire está tan restringido que me siento como asfixiado al levantarme. Me suicido cuando hago, durante horas, un trabajo que absorbe una cantidad de energía que no podré recuperar, o bien un trabajo que sé inútil. Me suicido cuando no contento a mi estómago con la cantidad y calidad de los alimentos que me son necesarios. Me suicido cuando voy al regimiento a obedecer a hombres y leyes que me oprimen. Me suicido cuando doy a un individuo, mediante el gesto del voto, el derecho de gobernarme durante cuatro años. Me suicido cuando pido al alcalde o al sacerdote el permiso de amar. Me suicido cuando no recupero mi libertad de amanteen cuanto el periodo del amor ha pasado.


El suicidio completo no es más que el acto final de la impotencia total para reaccionar contra el medio. Estos actos son suicidios parciales, pero no son por eso menos suicidios. Es porque no tengo fuerzas para reaccionar contra la sociedad por lo que vivo en un lugar sin sol y sin aire, por lo que no como hasta saciarme, por lo que soy soldado o elector, por lo que someto mi amorba leyes y duraciones.


Los obreros suicidan todos los días sus cerebros al dejarlos en la inacción, al no hacerlos vivir; del mismo modo que suicidan en ellos el gusto por la pintura, la escultura, la música, hacia cuya satisfacción tiende nuestra individualidad, en reacción contra la cacofonía que la rodea.
No puede ser cuestión, a propósito del suicidio, de derecho o de deber, de cobardía o de valor: es un problema puramente material de potencia o impotencia. Se oye decir: «El suicidio es un derecho del hombre cuando constituye una necesidad… no se la puede arrebatar al proletario ese derecho a la vidao a la muerte».

¿Derecho? ¿Necesidad? ¿Cómo puede uno hablar de su derecho a no respirar más que a medias, es decir, a suicidar una porción de moléculas favorablesa su salud en provecho de las moléculas desfavorables?

¿De su derecho a no comer hasta quedar saciado y, en consecuencia, de suicidar su estómago?
¿De su derecho a obedecer, es decir, a suicidar su voluntad? ¿De su derechoa amar siempre a tal mujer designada por la ley o elegida por el deseo de una época, es decir, a suicidar el deseo de las épocas que vendrán?

Por mi parte, no concibo el infinito, puesto que soy finito, pero sé que laduración está hecha de siglos, los siglos de años, los años de días, los días dehoras, las horas de minutos, etc.
Sé que el tiempo no está hecho más que dela acumulación de segundos y que lo inmensamente grande no está hechosino de lo infinitamente pequeño. Por corta que sea nuestra vida, tiene su
importancia numérica desde el punto de vista del todo. Y si no la tuviera, pocome importaría, puesto que no contemplo la vida más que desde mi punto devista, con mis propios ojos… y puesto que todo me parece no haber hechosino prepararnos, a quienes me rodean y a mí mismo.
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EL PACIENTE ADICTO ( Lunfa leyendo a Luis Kancyper)

Uno de los cambios más flagrantes en la patología actual es la proliferación de la adicción. A partir de la observación clínica con pacientes adictos, propongo replantear, en este Panel, los siguientes temas: 1) Revisión de la estructura narcisista y edípica en la adicción. 2) Propuesta de delimitación del concepto de adicción. 3) Adolescencia y adicción. Una lectura desde la teoría del narcisismo y de la resignificación. Introducción. Los autores que se han ocupado del estudio de los analizandos adictos, coinciden en que la adicción sería un objeto muerto-vivo, un objeto anti-duelo que no permite la elaboración del objeto perdido. El objeto guarda estrecha relación con las fijaciones orales y con la muerte, creándose una paradoja: la experiencia vital que lo preserva del derrumbe narcisista deviene una experiencia corporal y psíquica de muerte. Si bien por un lado este objeto parece responder mágicamente a todas las necesidades inmediatas de evitar las tensiones internas y externas, ofreciéndose como una tentadora promesa de heroísmo (Yo ideal mediante), conlleva a su vez el desafío a la autoridad y promueve por otro lado una nueva forma de dependencia. El objeto de la adicción se halla en estrecha relación con aquel de la dependencia infantil. Pero también con otro, presente y actual, que intenta explotar esa dependencia reanimando las fijaciones arcaicas. Según el consenso de la mayoría de los autores, el objeto de la adicción representaría la presentificación de un duelo patológico proveniente de una elaboración melancólica, a partir de una simbiosis madre-hijo insuficientemente estructurada, que alberga promesas y fines antidesestructurantes. En este Panel que nos convoca, intentaré desarrollar que el objeto de la adicción estaría, además de lo ya expuesto, condicionado por la patología singular del padre con quien el analizando ha participado en la configuración de una nueva simbiosis vicariante, estructura que denomino simbiosis padre-hijo. Esta proviene, por un lado, de la instrumentación que emplea el hijo de la huida, no como un pasaje sino como un proceso utilizado como defensa por exceso de las ansiedades paranoides. Huyendo de un objeto madre amenazante hacia el refugio de un objeto padre idealizado. Este padre intenta a su vez, por otro lado y en forma adicta, apropiarse de su hijo-droga, programándolo como un elemento-cosa entre animado e inanimado, al servicio de su lábil regulación narcisista. Estos pacientes suelen presentarse a la consulta por el padecimiento de severas alteraciones en la identidad, centrando privilegiadamente su sintomatología en derredor de un personaje único: el padre. Durante la primera entrevista la presencia de la figura del padre es permanente, así como la ausencia de la figura de la madre es total. Cuando el analista señala esta diferencia e invita al analizando a que efectúe la descripción de la madre que ha sido omitida en su discurso, suele generalmente sorprenderse y tener respuestas tales como: “no sabría cómo describirla, si bien mi madre vive, para mí no existe”. O “para mí, mi madre es como un OVNI, un objeto volador no identificado. Entre ambos males me quedo sin dudarlo con mi padre”. El objeto de la adicción en el hijo operaría, por lo tanto, como un recurso a la vez infructuoso y desesperado, para alcanzar una cierta y transitoria espacialización  del cautiverio narcisista parental. I La simbiosis padre-hijo sería la resultante de una particular interacción entre los roles y funciones que ejercen cada uno de los integrantes dentro de una singular estructura familiar. Situación en la cual el padre ejerce gran atractivo sobre el hijo por sus constelaciones psicológicas particulares. Padre que solo se ama, en realidad, a sí mismo. No necesita amar. No necesita amar, sino ser amado y acepta al hijo que llene esta condición. Padre que tras la manifiesta omnipotencia encubre una insaciable necesidad de reaseguramiento narcisístico, creando para tal fin depositarios de veneración. El hijo no representa a Su Majestad el Bebé. En esta situación el Bebé Majestad es el padre que, al ser bebé, por ende no cumple funciones paternas. Es un padre en lo manifiesto que se presenta a sí mismo como objeto de idealización, atrincherándose en un rol unívoco para cumplir con el Yo ideal, adornado, como el infantil, con todas las perfecciones. El padre mismo no quiere renunciar a la perfección de su niñez, compitiendo por lo tanto con el narcisismo infantil del hijo, forzando a que  éste renuncie a su propio narcisismo. El padre se ofrece como objeto de idolatría y el hijo es colocado como sujeto de veneración creando un pacto, una alianza Dios-hijo. Esta relación vincular Padre Dios-Hijo venerador esperante instrumenta un engaño, conciente o no, subvirtiendo una situación para obtener fines distintos. Bajo la apariencia de dar al hijo, su objetivo es inverso: sacar al hijo. Es un dar que resta, que inmoviliza, posee y empobrece al hijo, es un dar que quita: el desquite, la venganza, la revancha. El padre, al ofrecerse como el “Gran liberador de las preocupaciones materiales y emocionales del hijo”, genera una relación compleja e indiscriminada. Esta alianza narcisística cierra el acceso del hijo hacia la búsqueda de la madre como objeto total. Es una relación dual padre-hijo que obtura el movimiento hacia la triangulación. Por ende, este padre no cumple con sus funciones paternas de dar acceso a la realidad, sino que activamente mantiene la simbiosis padre-hijo. Simbiosis que cabalga básicamente sobre el mecanismo de la desmentida. Desmentida de la primera simbiosis biológica y afectiva entre la madre y el hijo. Razón por la cual el padre compulsivamente necesita anular el rol de la madre ante el hijo para apropiarse de su maternidad con el fin de asumir él un rol bisexual. Este rol bisexual, “el Ma-Padre”, nos evoca a la figura de Zeus, el dios de los dioses griego que participó en la gestación y parto de Dionisio, llamado también Baco por los romanos. Personifica al dios de la viña, del vino y del delirio místico. Representa el arquetipo mítico de la adicción. Recordemos que Dionisio es hijo de Zeus y de Sémele. Sémele, amada por Zeus, le pidió que le mostrase en todo su poder, cosa que hizo el dios para complacerla pero, incapaz de resistir la visión de los relámpagos que rodeaban a su amante, cayó fulminada. Zeus se apresuró a extraerle el hijo que llevaba en el seno y que sólo estaba en el sexto mes de gestación. Lo cosió enseguida en su muslo y al llegar la hora del parto, lo sacó vivo y perfectamente formado. Era el pequeño Dionisio, el dios “nacido dos veces”. Las técnicas de robo del rol madre y del rol hijo son provocadas por las interferencias provenientes de los celos que despliega el Bebé-Papá-Majestad, generando un estado de ambigüedad en el vínculo madre-hijo. Esta ambigüedad le impide al hijo acceder a la consolidación de un objeto interno confiable, estable y sostenedor de una ilusión y vivificador de la misma. Estas técnicas de robo del rol materno pueden llegar a ser múltiples, en forma manifiesta o sutilmente latentes, dentro de la compleja red de la dinámica interpersonal, donde la madre ocupa un lugar secundario, como objeto parcial. Auxiliar, mediadora, pero nunca adquiere un carácter de existencia autónoma como madre-Sujeto, pues atentaría entonces contra la creación de la fantasía autosuficiente de un Padre Dios. Es necesario destacar que estas técnicas de robo del rol materno son, en múltiples casos, inducidas parcial o totalmente por la actitud de la propia madre, al no asumir ella misma su lugar adulto correspondiente. Colocándose a sí misma a la espera del reencuentro, para la satisfacción de su propio narcisismo, de un padre con características omnipotentes infantiles, adscribiéndose al grupo de los hijos como una hija más, para glorificar y temer al mismo tiempo al “Gran Papá”. El padre, contraidentificado con el deseo de la madre, ocupa por relleno los lugares abandonados por la mujer, reinstalándose, no por robo sino por ejercicio vicariante, la simbiosis paterno-filial. El abandono desde la madre de su rol diferenciado puede ser el producto de sus características psicológicas particulares manifestadas a través de inhibiciones y síntomas en el ejercicio de su feminidad y maternidad. Fomentado a su vez por la cultura actual que, a través de las nuevas condiciones de vida y en especial el progreso tecnológico, han influido sobre el psiquismo humano, mediante la “exacerbación cultural de los estados narcisistas” (Raquel Soifer). Con la consiguiente narcisización de los vínculos objetales de amor y de la confusión de los roles masculino-femenino. II El hijo queda, por ende, apresado dentro de esta red inextricable. Imposibilitado de liberarse de la implantación de este Dios que se apropia para sí mismo, de la autovaloración del hijo. Este queda sometido y empobrecido por las excesivas cargas de objeto que le son sustraídas en aras de mantener al objeto padre engañosamente como superior y protector. Incapacitado, entonces, para alcanzar él mismo su propio ideal, no consigue enriquecerse de nuevo por las satisfacciones logradas en los objetos y por el cumplimiento del ideal debido a que se halla subsumido dentro del padre. Sus logros no son vividos como propios sino como ofrendas para ensalzar al padre Dios. Se crea una relación centáurica, relación en la cual el padre representa la cabeza de un ser fabuloso y el hijo al cuerpo que lo continúa completándolo y viceversa. El hijo adherido a tal simbiosis se vive vedado en superarlo porque atentaría contra la fantasía del cuerpo fusionado de un dios continuado en un hijo eterno, acarreando el peligro de la ruptura del pacto que conduciría a fantasías de fragmentación, de descuartizamiento, de abandono y de muerte, de ambas partes comprometidas. “Con vos hijo no puedo vivir, sin vos hijo me muero”. Se crea por lo tanto una relación adicta de dependencia recíproca e irrefrenable. Entre el padre erigido como droga e inductor en el hijo de su fascinación narcisista adicta, permaneciendo ambos en un reconocimiento de báscula de intercambiabilidad de roles. La droga/adicción padre-hijo es una relación pasional a su vez amorosa y despótica, de temor y de sometimiento del sujeto al objeto. Objeto que inhibe el desplazamiento hacia otros objetos, deteniendo y reteniendo al sujeto y al objeto en una circularidad repetitiva y en una temporalidad singular. La estructura adictiva aparece en forma manifiesta o visible y en otras formas enmascaradas, unidas a diversos síntomas que operarían como sus equivalentes farmacológicos. Lo más visible sería la drogadicción, el alcoholismo, la obesidad, el tabaquismo. Existen sin embargo ciertos hábitos que presentan una cualidad compulsiva e irrefrenable; por ejemplo, la adicción a no poder dejar ninguna tarea o trabajo por cumplir. En este caso el sentido del trabajo guarda semejanza con aquel paciente que ingiere drogas en forma indiscriminada porque representa un recurso estructurante que deviene finalmente desestructurante. En este mismo sentido la adicción al psicoanálisis deviene un antiproceso analítico. El analizando tras la aparente colaboración a la asociación libre y a la escucha, se cosifica y cosifica al analista-droga para garantizar una unidad dual de inmortalidad con su analista, que prolonga indefinidamente el proceso analítico. III Resulta necesario aclarar la diferencia existente entre la simbiosis padre-hijo y el complejo paterno. Este término ha sido utilizado por Freud para designar una de las principales dimensiones del complejo de Edipo: la relación ambivalente hacia le padre. Las fantasías y las angustias que participan en su constitución se relacionan con la castración fálica. En la simbiosis Padre-hijo las fantasías y angustias intervinientes corresponden en cambio a las formas pre-fálicas de la angustia (angustia de separación y angustia de fragmentación), situándose por lo tanto dentro de una relación dual y no triangular. Pero, ¿qué sucede cuando la realidad material rompe este sistema especular del niño-hijo-eterno perpetuado en un Padre Dios? Es decir, cuando el propio hijo obtiene, a través del transcurso del tiempo, logros de crecimiento que son incluso socialmente valorados, conducentes a su individuación y reconocimiento como sujeto. Aparece una ruptura de la alianza, manifestándose en momentos confusionales de extrema y violenta agudeza, pues implica la destrucción de una instalación narcisística que desencadena las fantasías anteriormente descritas. Esto acontece durante la adolescencia por ser el momento privilegiado de la resignificación, del a posteriori, pues constituye una nueva etapa libidinal en donde se alcanza por vez primera la identidad sexual genital como un fenómeno psicológico, biológico y social. Período particular en el cual tanto el hijo como sus padres atraviesan al mismo tiempo la reestructuración en todas sus instancias psíquicas, durante un momento en que el territorio de su sentimiento de sí presenta máxima incertidumbre. Para lo cual ambas partes necesitan liberar sus batallas de ambivalencia para conquistar la requerida individuación mediante un proceso inevitable: el proceso del desafío. Utilizo el término desafío para designar el proceso de reestructuración permanente, que se presenta como un duelo entre dos sistemas en pugna. Entre el sistema narcisista intrasubjetivo y el sistema narcisista intersubjetivo parental. Este desafío instrumenta técnicas de enganche y desenganche que intervienen en la regulación de la complejidad narcisista. Al desafío, que se presenta como la inquietud que quiebra el silencio de las verdades congeladas de la lógica narcisista propia y parental, que al mismo tiempo que cuestiona lo establecido crea productos nuevos, lo denomino “desafío trófico” por estar signado por la pulsión de vida. El desafío trófico conduce al desenganche (a la discriminación y a la asunción de la incompletud narcisista en cada una de las partes comprometidas), promueve el crecimiento hacia la individuación. En cambio, el desafío fanático se halla signado por la pulsión de muerte, ya que a través de las provocaciones sado-masoquistas entre ambas partes aliadas, repite compulsivamente el reenganche entre ambos sistemas narcisistas. El sujeto permanece entretenido en una guerrilla de desgaste con los padres, para quedar finalmente detenido en una pseudo-individuación, en una prolongada e interminable adolescencia.

Concluyendo: la adicción es una de las manifestaciones del desafío tanático. Pone en evidencia a las situaciones pretéritas insuficientemente estructurantes a través de la resignificación de las angustias confusionales y de fragmentación, y denuncia una situación alienante actual, familiar y social. En donde la drogadicción y/o  sus subrogados actuarían como un último recurso desesperado y paradojal de una precaria estructuración psíquica.

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Borges y “El Sur” como precuela de Bioy y “El Sueño De Los Héroes”

Borges y Bioy: Tanto EL SUR como EL SUEÑO DE LOS HÉROES, se insertan en la categoría de los textos que se ocupan, seriamente –en correspondencia al ethos modernista –de los problemas concernientes a la identidad latinoamericana, en este caso específicamente, a la identidad argentina.

En idéntica proporción: el tópico narrativo y el desenlace de la obra ESH, evocan inmediatamente, al relato de Borges ES, cuento publicado diez años antes, invitando a realizar una segunda lectura.

Las analogías entre ambas narrativas, no son simplemente el producto de un ideologema en común. Un diagrama estratégico intercomunicador, ideado por ambos escritores: EL SUEÑO DE LOS HÉROES con EL SUR, a través de elementos narrativos adicionales relacionados a la vez, por similitud y oposición, señalando el vínculo transtextual-no aleatorio, entre ambos textos.



1- INSTANCIA NARRATIVA

En EL SUR, el narrador personal, despliega el verosímil/artificial solamente, en tres ocasiones y siempre nimiamente: “Ciego las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones”; “A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”; “Nadie ignora que el Sur empieza el otro lado de Rivadavia”. La económica presencia del narrador es sumamente significativa, se diluye en el texto consecuentemente al tipo del narrador. Es un guiño engañoso en connotación superficial que oscila en super narrador testigo en primera persona.

Por el contrario, en EL SUEÑO DE LOS HÉROES, el narrador irrumpe de tipo personalista desde el inicio de la novela.

“El destino es una útil invención de los hombres”, (narrador ESH menciona recurrentemente al destino), en antítesis con el narrador impersonal de ES: “Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado…”

El cambio continuo en la orientación de la mirada del narrador estratégico, posee una viveza especial: lo personalista potencia la relación peculiar adoptada ante el lenguaje. El lenguaje ha dejado de ser mera comunicación y se aprovecha de la equivocidad del truco denominativo.

EL SUR posee puntos afines sumamente débiles con el género fantástico. Éstos se presentan explícitamente y solo en la lectura lineal del relato: [cabe la posibilidad, de que todo lo acontecido a Dahlman después del sanatorio, pertenezca a un plano onírico]

En contraposición a la debilidad de la manifestación del género fantástico en EL SUR, EL SUEÑO DE LOS HÉROES, irradia lo fantástico en vértebra transversal al tejido total narrativo.

En ambos textos se configura la situación límite del protagonista; en el UNO, la enfermedad; en el OTRO, el carnaval y sus connotaciones.

En el relato de Borges, interpretar el viaje al Sur como un delirio confina la glorificación del CORAJE a un proceso de simbolización de Dahlman, reduciendo su muerte a una lucha cuchillera que, en realidad, es representativa de la idealización de la Barbarie por un miembro de la civilización que la eleva en carácter identitario. Esta interpretación posibilita la MISTIFICACIÓN del CORAJE, sin que ella despierte interrogantes concernientes a de la validez del significado omitido y solapado por accionar bárbaro.

En EL SUEÑO DE LOS HÉROES adopta esta versión del coraje, puesto a prueba en un enfrentamiento cuchillos, pero la despoja de la ambigüedad valorativa que la caracteriza la degradación de circunstancias en que se pone a prueba el CORAJE. ESH, también es perceptible en El Sur “desde el punto de vista civilizado”, inclusive más absurdo dejarse arrastrar a la muerte obedeciendo un supuesto código de honor que en defensa propia. esta degradación cuestiona finalmente la validez de una sección del coraje que consiste en la voluntad de morir acatando los códigos del Sur, o la Barbarie.
El protagonista de la novela de hoy es precisamente el antagonista de Dahlman: éste es culto y de clase media, y Emilio es ignorante y de clase proletaria. Lo que Dahlman sueña, Emilio lo vive. Para Dahlman, el CORAJE es un ideal que lo vincula abstractamente a su ascendencia criolla y para Emilio, es un valor de pertenencia en tanto comportamiento cotidiano del que se ocupa y que practica.

El proceso de idealización del coraje llevado a cabo por Dahlman para asumir el binarismo es identidad, difiere fundamentalmente de la práctica cotidiana del mismo. en el sur precisamente por ser el producto de un proceso de simbolización el coraje adquiere un valor representativo del Sur- i.e- de la Barbarie. Siendo así mistificado.


El uso del hipotético no es casual, el texto explicita qué esa acepción del Sur es la que Dahlman vió desde su lucubrar, y, además, escogió. en El Sueño de Los Héroes aunque el coraje configurado como comportamiento en cuestionado de un grupo también es gloficado por el protagonista pero la valorización del autor implícito es más concluyente: los circunscribe a un carnaval de emulación, convirtiendo en chabacanería ese acto supuestamente idílico.

“No sólo vió su coraje que se reflejaba con la luna el cuchillo sereno, vió el gran final, la muerte esplendorosa”… El Sueño de Los Héroes” se dice a sí mismo, el autor implícito le atribuye funciones al carnaval: la noción del mundo al revés, o sea, la inversión o anulación de las jerarquías como peyorativa. Sumado el título de la novela, cuyas resonancias místicas contrastan con el mundo patotero que configura la trama, y con la definición de HEROÍSMO, que otorga la posibilidad de mostrar el CORAJE en constante reducción desplegada por la obra. Un valor constituyente a de las acepciones del argentinismo, comprendida como un guiño contestatario a la ambigüedad que con éste es configurado en el texto de Borges.

La lectura de ESH como una parodia de ES es inspirada por una temática y un desenlace común, revela la transformación bilateral de los siguientes elementos:

~ Del tipo de narrador tradicional: funcional al trujaman autor, (otras veces la trama), narrador estratégico el rol personalista y decisivo.

~ Explicitación y énfasis de los vínculos débiles en lo sobrenatural en EL SUR como una revisión del texto secular, a la vez que reforzar el carácter contradictorio, que ha de extenderse en los aspectos: antagonista y protagonista, narrador, entramado textual, elemento mistificador.

~ Cambio de valoración ambivalente del coraje a través del desenmascaramiento genérico de carácter superficial en ESH, por antítesis al carácter intrínseco de ES.

Publicado en Abolición, absurdo, Arte, Avíspese, Disney

CONDUCTA EN LOS VELORIOS

No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda la mayor se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese diálogo con la sombra.

Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio esté a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente. En Pacífico las cosas ocurren casi siempre en un patio con macetas y música de radio. Para estas ocasiones los vecinos condescienden a apagar las radios, y quedan solamente los jazmines y los parientes, alternándose contra las paredes. Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano. Una o dos horas después toda la familia está en la casa mortuoria, pero aunque los vecinos nos conocen bien, procedemos como si cada uno hubiera venido por su cuenta y apenas hablamos entre nosotros. Un método preciso ordena nuestros actos, escoge los interlocutores con quienes se departe en la cocina, bajo el naranjo, en los dormitorios, en el zaguán, y de cuando en cuando se sale a fumar al patio o a la calle, o se da una vuelta a la manzana para ventilar opiniones políticas y deportivas. No nos lleva demasiado tiempo sondear los sentimientos de los deudos más inmediatos, los vasitos de caña, el mate dulce y los Particulares livianos son el puente confidencial; antes de medianoche estamos seguros, podemos actuar sin remordimientos. Por lo común mi hermana la menor se encarga de la primera escaramuza; diestramente ubicada a los pies del ataúd, se tapa los ojos con un pañuelo violeta y empieza a llorar, primero en silencio, empapando el pañuelo a un punto increíble, después con hipos y jadeos, y finalmente le acomete un ataque terrible de llanto que obliga a las vecinas a llevarla a la cama preparada para esas emergencias, darle a oler agua de azahar y consolarla, mientras otras vecinas se ocupan de los parientes cercanos bruscamente contagiados por la crisis. Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja, encogimientos de hombros por parte de los vecinos.

Agotados por un esfuerzo en que han debido emplearse a fondo, los deudos amenguan en sus manifestaciones, y en ese mismo momento mis tres primas segundas se largan a llorar sin afectación, sin gritos, pero tan conmovedoramente que los parientes y vecinos sienten la emulación, comprenden que no es posible quedarse así descansando mientras extraños de la otra cuadra se afligen de tal manera, y otra vez se suman a la deploración general, otra vez hay que hacer sitio en las camas, apantanar a señoras ancianas, aflojar el cinturón a viejitos convulsionados. Mis hermanos y yo esperamos por lo regular este momento para entrar en la sala mortuorio y ubicarnos junto al ataúd. Por extraño que parezca estamos realmente afligidos, jamás podemos oír llorar a nuestras hermanas sin que una congoja infinita nos llene el pecho y nos recuerde cosas de la infancia, unos campos cerca de Villa Albertina, un tranvía que chirriaba al tomar la curva en la calle General Rodríguez, en Bánfield, cosas así, siempre tan tristes. Nos basta ver las manos cruzadas del difunto para que el llanto nos arrase de golpe, nos obligue a taparnos la cara avergonzados, y somos cinco hombres que lloran de verdad en el velorio, mientras los deudos juntan desesperadamente el aliento para igualarnos, sintiendo que cueste lo que cueste deben demostrar que el velorio es el de ellos, que solamente ellos tienen derecho a llorar así en esa casa. Pero son pocos, y mienten (eso lo sabemos por mi prima segunda la mayor, y nos da fuerzas). En vano acumulan los hipos y los desmayos, inútilmente los vecinos más solidarios los apoyan con sus consuelos y sus reflexiones, llevándolos y trayéndolos para que descansen y se reincorporen a la lucha. Mis padres y mi tío el mayor nos reemplazan ahora, hay algo que impone respeto en el dolor de estos ancianos que han venido desde la calle Humboldt, cinco cuadras contando desde la esquina, para velar al finado. Los vecinos más coherentes empiezan a perder pie, dejan caer a los deudos, se van a la cocina a beber grapa y a comentar; algunos parientes, extenuados por una hora y media de llanto sostenido, duermen estertorosamente. Nosotros nos relevamos en orden, aunque sin dar la impresión de nada preparado; antes de las seis de la mañana somos los dueños indiscutidos del velorio, la mayoría de los vecinos se han ido a dormir a sus casas, los parientes yacen en diferentes posturas y grados de abotagamiento, el alba nace en el patio. A esa hora mis tías organizan enérgicos refrigerios en la cocina, bebemos café hirviendo, nos miramos brillantemente al cruzarnos en el zaguán o los dormitorios; tenemos algo de hormigas yendo y viniendo, frotándose las antenas al pasar. Cuando llega el coche fúnebre las disposiciones están tomadas, mis hermanas llevan a los parientes a despedirse del finado antes del cierre del ataúd, los sostienen y confortan mientras mis primas y mis hermanos se van adelantando hasta desalojarlos, abreviar el último adiós y quedarse solos junto al muerto. Rendidos, extraviados, comprendiendo vagamente pero incapaces de reaccionar, los deudos se dejan llevar y traer, beben cualquier cosa que se les acerca a los labios y responden con vagas protestas inconsistentes a las cariñosas solicitudes de mis primas y mis hermanas. Cuando es hora de partir y la casa está llena de parientes y amigos, una organización invisible pero sin brechas decide cada movimiento, el director de la funeraria acata las órdenes de mi padre, la remoción del ataúd se hace de acuerdo con las indicaciones de mi tío el mayor. Alguna que otra vez los parientes llegados a último momento adelantan una reivindicación destemplada; los vecinos, convencidos ya de que todo es como debe ser, los miran escandalizados y los obligan a callarse. En el coche de duelo se instalan mis padres y mis tíos, mis hermanos suben al segundo y mis primas condescienden a aceptar a alguno de los deudos en el tercero, donde se ubican envueltas en grandes pañoletas negras y moradas. El resto sube donde puede, y hay parientes que se ven precisados a llamar un taxi. Y si algunos, refrescados por el aire matinal y el largo trayecto, traman una reconquista en la necrópolis, amargo es su desengaño.

Apenas llega el cajón al peristilo, mis hermanos rodean al orador designado por la familia o los amigos del difunto, y fácilmente reconocible por su cara de circunstancias y el rollito que le abulta el bolsillo del saco. Estrechándole las manos, le empapan las solapas con sus lágrimas, lo palmean con un blando sonido de tapioca y el orador no puede impedir que mi tío el menor suba a la tribuna y abra los discursos con una oración que es siempre un modelo de verdad y discreción. Dura tres minutos, se refiere exclusivamente al difunto, acota sus virtudes y da cuenta de sus defectos, sin quitar humanidad a nada de lo que se dice; está profundamente emocionado, y a veces le cuesta terminar. Apenas ha bajado, mi hermano el mayor ocupa la tribuna y se encarga del panegírico en nombre del vecindario, mientras el vecino designado a tal efecto trata de abrirse paso entre mis primas y hermanas, que lloran colgadas de su chaleco. Un gesto afable pero imperioso de mi padre moviliza al personal de la funeraria; dulcemente empieza a rodar el catafalco, y los oradores oficiales se quedan al pie de la tribuna, mirándose y estrujando los discursos con sus manos húmedas. Por lo regular no nos molestamos en acompañar al difunto hasta la bóveda o sepultura, sino que damos media vuelta y salimos todos juntos, comentando las incidencias del velorio. Desde lejos vemos cómo los parientes corren desesperadamente para agarrar alguno de los cordones del ataúd y se pelean con los vecinos que entre tanto se han posesionado de los cordones y prefieren llevarlos ellos a que los lleven los parientes.

Florencio: — ¿Te gusta mis libros? Barney: — Amodoro tus frases en las redes sociales.
Entonces… Te gustan mis libros….
¿Qué?: Tú escribes libros…??? Supuse que había diagramado una Rayuela para encontrar una abstracción mágica configurada de talante humillante y existencia paupérrima como mujer mágica qué arengó a los pseudos intelectuales en la búsqueda de la maga y las malas claramente sin serlo en correspondencia a la vanagloria de la vanidad pseudo humana just «mamífero placentario, pero tretas desde la cultura de la educación cívica, es un mamífero vertebrado no placentario, vertebrado cuadrúpedo carnívoro. Entre otras sinonimias y demás sinsentidos del ridículo.
Bar ellas y ellas. ( Param param param param pam pam param param param param pam pam 🎶)
Out of the publicaion, lo sé… Más descolgado que boxer en hurto de ¹sogueada barrial. sin embargo… Mí cliché favorito… «Ahí se quedan en su trampa chicas. ¿Qué se cree está pelona?’

¹- hurto que se acostumbra en la zona norte de conurbano bonaerense… Semi cuasi ovni ladronzuelos, acuden a los patios traseros de los domicilios alegrías y down the clothes private property of the members of a family … Whatever it is: panties, briefs, stockings, zunga, garter belt, batones Whatever it is: panties, briefs, stockings, zunga, garter belt, batones I disbarred, cancan, Hawaiian shirts …. Among others.

Wanting nothing too much you can kiss a woman of your neighbor but you will never let her call him in a utopian horizon how to let the essential and imperious utopia pass Where do you not know who Juan supposes time and such and what the wonderful generic, WONSUPONETAIME, the sound of silence If it happens, it is convenient: adult friends of English parents. AND ándale iapa iapa iapa González Speedy no Speed ni Red Bull … Much less billy jean de UNITED NATIONS You will desire your neighbor’s wife not as much, nor close as being a human outside the I.N.A. D..I by the other hand…. UNITED NATIONS … Luchemos por la vida. Good morning sunshine… aca en Cipayo a la órden: un sol para los chicos, un pituto para los belzunce, un Ford para los Kikos o Quicos y un Póster de Moe para Aldo Rico Recuérdame somos el mundo somos niños… Steve Wonder y we are the children… Ocubila melocotton u2 sell economic ticketet ir you Will cipayinity

Publicado en absurdo, Avíspese, Educación

Uno no ama


Uno ingresa en un dispositivo previo en el que se construye nuestra subjetividad afectiva.

¿Todos estamos repitiendo la historia de Adán y Eva?
O sea, ¿estamos repitiendo la historia Romeo y Julieta?, ¿la de Don Quijote y Dulcinea?, (con esas tres cagaste), porque tenés sociedad patriarcal amor trágico y muerte absurda y construcción y de un otro imposible. Nunca hay contacto con la otredad.
La química del amor, es esa cosa que «no sé que es lo que me enamora».
No es que no crea en el amor.
sino que no creo en un amor que surja en el contacto con la extrañeza del otro. Que no es más que proyectar en el otro, lo que yo necesito que el otro sea para mi propia tranquilidad.
Porque si el amor termina siendo eso, no es amor. Y no discuto con los que piensan que el amor tiene que ver con uno, y con el otro; porque se apropian de un sentido del amor que para mí no existe.

Es como discutir con los religiosos que uno habla de Dios, y te dicen «para qué hablás de Dios, si sos ateo». ¿Y quién te dijo a vos, qué tenés la propiedad del concepto de Dios, solamente porque sos religioso?, digo, vos sos el que traiciona a Dios en realidad… porque es en tanto y en cuánto lo defíns vos, y eso no vendría a ser Dios…
Lo mismo pasa con el amor.
Al amor, hay que separarlo de la economía. El amor es una pérdida. Es aneconómico, en el sentido de que es una entrega. Si uno se enamora, esto no se relaciona con una categoría de mercantilización.
La definición de amor como entrega; o sea, cuando uno ama la prioridad tiene que ser lo que el otro piensa.


Con los hijos se da este tipo de amor, donde están los dos polos bien marcados: aquel padre que hace del hijo lo que él necesita, que el hijo sea para su propia realización…y que le dice al hijo «mirá, yo te amo tanto, que te marco lo que tenés que hacer», y en nombre del amor, le caga la vida. Después está el otro padre, sabiendo que tenés la potencia, la capacidad de ejercer un poder sobre el otro, porque el otro se te muestra en su debilidad, y sin embargo, aún así, no avanzas. Porque amás. Cuando lo propio de lo humano es «mostrame una debilidad y te morfo» O sea la retirada: la renuncia al Ego propio.

¿Cómo definimos al amor?
No vivimos al amor como algo propio.
Al amor lo colocamos en un dispositivo conceptual, desde el cual se nos arroja toda una serie de certezas, y eso es lo primero que hay que poder romper para salir de la monogamia. Si ese es nuestro propósito. Romper con las formas en que definimos el amor, porque está directamente ligada a la forma en que se estructura la monogamia.

Hay una línea que une tres conceptos: la monogamia, el ideal de amor romántico, y la heteronormatividad.

El ideal de amor romántico, es la famosa premisa de que el ideal de pareja es una media naranja: es ese lugar donde se vende la idea de que «hay alguien elegido para uno que nos espera», y con quién alcanzamos «una especie como sobredimension espiritual con otro,.que nos realiza, que nos plenifica. Esta idea está muy ligada a la idea de monogamia, al ideal de amor romántico, puesto en un otro que no cierra, y al mismo tiempo, ambos conceptos están directamente ligados un paradigma político: el de la heteronormatividad, (no hay que olvidarse que la heterosexualidad, se vuelve heteronormatividad, cuando el modelo familiar o vincular heterosexual termina imponiéndose «como el único modelo posible» porque se supone que expresa la naturaleza de lo humano), entonces detrás de ese modelo dual, que separa genitalmente el varón y la mujer, se empiezan a estructurar toda una serie de formatos de instalación de un tipo de vínculo, que tiene como consecuencia un ordenamiento social en general.

Ahora, la pregunta típica que es con la que casi siempre se comienza las disquisiciones sobre la monogamia: ¿es natural o no es natural la monogamia? ¿Los animales son monógamos?

Si la monogamia estuviera ligada a la naturaleza, se supondría que es una tendrías que tomar partido en una respuesta avalada por un discurso único, que estaría demostrando que la naturaleza de lo viviente establece previamente el tipo de vínculo que hay entre dos seres, entonces sí sería un aval incuestionable.

Pero se afirma con una respuesta, basada en una conducta en la práctica cultural e histórica; y no en parte de organismo.
A todo esto, la reflexión que eleva a la monogamia es simple: «no creemos en la naturaleza».

Publicado en Abolición, Avíspese, literatura

Wonsaponatime, un Patito Feo y bla bla bla bla blá…

Para Osborne (1970), la percepción estética requiere silencio y “desinterés” kantiano, lo que es incompatible con el análisis. El objeto se ve en un instante: en su totalidad y, ante todo intento de análisis, la percepción retrocede al
background mental de lo contrario, e indefectiblemente, desaparece.

El centro de atención estético es el objeto, principal productor de la emoción estética, no radica en las condiciones anímicas, psicológicas o culturales del observador.

Por ello, para Osborne (1970), observar arte necesita desinterés. Cualquier otra consideración, se experimenta como un obstáculo.



Más allá de los estudios que, como el fragmento cito arriba, han de reforzar y reafimar la característica constitutiva de los productos estéticos artísticos a priori de las estratagemas que urden las solapadas instituciones otrora, crítica absolutista de las artes y sus categóricas definiciones bajo las cuales nos hemos de subsumir desde que el mundo del elitismo coptó los discursos estéticos usufructuando del arte y su atributo de la libre interpretación, es decir, del sortilegio de la libertad. Definición del producto estético origen, por invención.



La libertad para elucubrar, diagramar, hacer gozoso significante en fuero interno para luego expresarlo; la autorización implícita cauce multiplicidad de interpretaciones

Proponiendo desde las antípodas que me posicionan en esa nada misma del todo, daré repechaje, revancha, boomerang, al Régulo one direction exemplo, moraleja, Colorín Colorado, Wuansuponetime, y vivieron felices comieron perdices, y: para su consuelo, se cuenta que no era feo, no era un pato que, errante, que entre triste y dubitativo, fue rechazado por (nunca maliciosos colectivos de otras aves, eran simples almas cuyas ingenuidades hubieron sido presa de suscitares imperiosos ante la extrañeza de lo ajeno, bárbaro, en despiste comprensible de aquel ser indefenso, que por inquisidor opacó la oportunidad de ser protegido del accionar plausible.



Lado A, sin Lado B. Despotismo interpretativo del cuento «El patito feo» de Christian Andersen

La estratagema del teorema binario respecto del supernumerario coincidente x tal que x, ha sido un lado del cubo Rubik, (no menos atinado, desde servilismo engañoso, mas no por ello fecundo en lo que concierne al libre albedrío bochornoso), otrora en post de obliterar permisividad a laxas interpretaciones, cuyas aperturas hacia otros mundos posibles, que a través de otras fábulas habrían de converger, inconvenienteme, en posibles paradigmas de lateralidad intersubjetiva.

El carácter subrepticio en la fábula del cuento tradicional ha sido inescrutable, además, de lo inaudiblemente lastimosa, difusión invariable ritornello de la sociedad respetuosamente cumplidora en la ignominia.

El inconveniente radica en la autoridad de tales convenios. Los postulados en autoridad de ilustrados respecto del curso interpretativo, a convenir con la estética y sus atributos en actividad procesal, de una tarea interpretativa ipso facto, no han de ser coincidentes con el contrato respecto de la característica distintiva de todo producto estético. Priorizando una caterva de convenios que, perpetuados desde tiempos remotos, han diagramado significantes unilaterales y direccionados desde las aristas todas artísticas educativas y socioculturales.

Es consabido el lugar a la inferencia que el escritor ha de conceder al lector modelo: intersticios, blancos lacunares o vacíos inferenciales, entre otros.

La entidad del Patito feo dentro del relato no está dotada de las descripciones correspondientes a la especie en cuestión. Tampoco es factible dotar al personaje mencionado de atributos propios de otra especie.

La búsqueda de la identidad dentro de lo que se denomina teoría binaria del Patito Feo, que por otro lado, fue autorizada y corroborada, por…? Ningún legado Grimm

La reiteración que desemboca en la teoría binaria de los pares coincidentes en respuestas coincidentes, responde a la estructura lógico abierta de las narrativas que conforman en la diagramación al cuento tradicional. La repetición, tanto de la retórica por parte de quien busca, (pato supuesto/pato nato), tanto como el carácter anafórico de la respuesta por parte de quién/ quiénes, rechazan protagonista, forman parte de tales catálisis que se despliegan en concatenaciones, las cuales en correspondencia a la arquitectura del cuento tradicional, podrían ser ad infinitum, en vez reducirse a la cantidad de una acción, tal como es la arquitectura del cuento de estructura lógico cerrada

Las acciones dentro de la estructura lógico abierta, pueden omitirse sin cambiar la fábula del mundo narrativo. Es característica de los cuentos infantiles, sin embargo no es si y sólo sí propiedad absoluta de éstos.

La exégesis el cuento en cuestión es vox populi in old world.

👉La búsqueda de la identidad

👉Insistencia, aún ante el rechazo, de las otras especies.

👉Obliteración del concepto que connota el rechazo: ajeno, desagradable, feo.

Otro elemento importante, (desapercibido ante quiénes están a cargo del direccionamiento interpretativo), es la figura del cisne. No en el signo baladí que coincide en especie, sino como figura que trasciende el mundo narrado y hace alusión al tópico, para nada ignorado, del cisne y su carácter el concreto al sortilegio de atributos como la empatía, la función poética, compasión, el mito, y demás.

La identidad y la coincidencia no han de existir dentro de la macroproposiciones de la narrativa de Christian Andersen, se supone. Esto va en detrimento del lector que prevé. Las previsiones de los lectores, obstruyen y desplazan, el ingenio de lo lúdico dentro de las inferencias acertadas a completar por el lector modelo.

Sería capcioso elucubrar respecto de la no conveniencia en proyectar valores como la compasión, el cobijo, y la identidad del pato por naturaleza, como elementos intrínsecos de la fábula del patito feo.

Sin embargo, el carácter subrepticio de la búsqueda que no conlleva un rechazo, por otro lado sin animosidades que se relacionen con el rechazo perse, sino rechazos circunscriptos a la especie y al impulso de conservación.

Teniendo en cuenta la no maladversion por parte de las especies en reiterados rechazos de aquel vulnerable; se puede igualar el hecho de no recibir un ser de otra especie siendo de otra especie: un cisne no recibiría, en este caso, a un pato.

Pero… Tchaikovsky, oh Rubén Darío…

Publicado en Abolición, Avíspese, SOCIEDAD

CALAVERA SÍ CHILLA

Desde hace varios minutos que tengo ganas de decir que el derecho es nefasto. Que lo derecho me da nauseas. Que me enamora lo torcido. Que me deleitan mis arrugas.

Desde hace varios minutos que tengo ganas de decir que la criminología me parece obstaculizante, un límite oscuro. Que incluso su versión “crítica” me parece sumamente opaca. Sumamente dócil. Que pensar desde una única “disciplina” es caer en la más eficaz de todas las trampas del positivismo. Que necesitamos licuadoras. Que necesitamos batidoras. Que estudiar lo que te dicen que estudies es sumisión. Que la “cuestión criminal” no es una isla. Que los diplomas sirven para “caretearla”. Para tener un poco de capital simbólico. Para que algún sonámbulo elitista tarde un poco más en prejuzgarte. Que los diplomas son berretas. Cartón pintado. Que lo importante lo aprendés a pesar de la academia y no gracias a ella. Que si creés en la epistemología rizomática tenés que estudiar mucho, caminar mucho, experimentar mucho, vibrar mucho, conversar mucho, dudar mucho pero NUNCA, NUNCA, NUNCA encerrarte en tu casa a intentar memorizar qué sostuvo tal o cual autor en contraste con tal o cual teoría. Que los autores hacen caca. Mucha caca. Que por el pito o la vagina les sale pis. Mucho pis.


Desde hace varios minutos que tengo ganas de decir que hablar de “abolicionismo penal” ya fue. Ya pasó. Que la utilización de este concepto identitario cumplió su ciclo. Que aunque intentemos evitarlo de mil maneras el adjetivo “penal” tiene una carga simbólica endogámica. Que esa carga nos perjudica. Que discursivamente nos condiciona. Que no podemos facilitar los “errores” interpretativos de nuestros eventuales interlocutores. Que no podemos permitir que algún distraído piense/afirme/sospeche que sólo nos preocupan las cárceles, los sistemas de enjuiciamiento, las normas procesales o los contextos de encierro. Que los barrotes joden. Claro que joden. Pero no sólo los barrotes. Que los barrotes son apenas consecuencia. Que los barrotes son evangelio. Que los barrotes son globalización. Que los barrotes son otredad. Que los barrotes son estigmatización. Que se impone hablar de “abolicionismo de la cultura represiva”. Que Platón es enemigo. Que queremos la cabeza de Platón en una bandeja de plata. Que Dios no es amor. Que “los dioses” son mejores, más simpáticos, más falibles. Que hay mucho mercenario santificado. Que no hay nada más lindo que bajar de los altares a las momias. Que las calculadoras son decorativas.


Desde hace varios minutos que tengo ganas de decir que la alegría es miserable. Que me molestan “los felices”. La sobreactuación del “todo bien”. Que no le tengo miedo al conflicto. Que lo disfruto. Que me peleo por todo. Que no soy pacifista. Que nunca lo fui. Que nunca lo seré. Que pelear es fascinante. Que el “consenso” y la “unidad nacional” son consignas lamentables. Que la patria es un mal invento. Que ni loca me pongo una escarapela. Que a mi mamá la quiero por buena y no por madre. Que el “cuidate”, luego del saludo, me resulta amenazante. Que no me quiero cuidar cuando alguien me lo pida. Que me cuido si quiero. Y si no quiero no me cuido. Que desconfío de los curas. Que desconfío de las curas. Que reivindico la enfermedad.

Desde hace varios minutos que tengo ganas de decir que no me interesa ningún tipo de sacrificio. Que odio el trabajo. Odio los relojes. Odio los horarios. Odio la inercia. La repetición enceguecida. Que dormir me apasiona. Que dormir mientras suceden cosas “importantes” me apasiona mucho más. Que un presidente me resulta indiferente. Que un grupo de presidentes (todos juntos en un recinto cerrado) despierta mis instintos terroristas. Que una bomba colocada a tiempo no es pecado. Que nada es pecado. Que mucho es pescado. Que brindo por mí. Que las milanesas son gloriosas. Que el pan rallado es una metáfora política excelente. Que el cinismo me resulta encantador.

Desde hace varios minutos que tengo ganas de decir que el snobismo cool rebel friendly es una mierda. Que si esto del “abolicionismo” te gusta sólo un rato mejor que ni te guste. Que militar suena a “milico” pero es hermoso. Que militar no es dictadura. Que un militar es un payaso. Que transformar es obligatorio. Que “hacer cosas imposibles” es oficio. Que se puede ejercitar. Que se debe ejercitar. Karate Kid. Señor Miyagi. Encerar. Pulir. Cobra Kai.

Publicado en Abolición, Avíspese, Cine

¿CINE DE CULTO? ¿CINE POPULAR?…

Arte culto frente a arte popular

Siempreha ha habido una tendencia a dividir las formas de arte en cultas y populares o,al menos, a establecer una jerarquía de las artes, en un proceso paralelo al quese ha dado en el ámbito de la retórica, donde se ha afianzado la idea de queexisten tres estilos, también jerarquizados. Además de entre los distintosmedios de expresión artística –las jerarquizaciones de las artes son constantes en el pensamiento filosófico–, en el ámbito estético y en teoría del arte setiende a establecer jerarquías dentro de los mismos géneros.


La distinción entre un arte culto y un arte popular forma parte de los rudimentosde la teoría estética. Desde el punto de vista de los estetas profesionales, se suele achacar al artepopular la falta de los caracteres que la convertirían en objeto de estudio dela filosofía del arte, la cual debería restringir, por lo mismo, sus especulaciones al arte culto. Y es curioso comprobar cómo es especialmente desde el
ámbito de los críticos marxistas desde donde se ha atacado con especial virulencia al arte popular, porque, como bien supo ver Bourdieu, en el fondo delos conflictos estéticos late un conflicto político por el poder de imponer ladefinición dominante de realidad, y de la realidad social en particular.

Padre dame piernas
(A Homero)


¿Por qué el arte popular?

El arte que hoy se exhibe en los museos tuvo en su origen funcionessociales, religiosas, políticas, etc. El drama griego, por ejemplo, tenía comoobjetivo reforzar la unidad social y el orgullo cívico y relataba los mitoscomunes en festivales. Por otro lado, el comportamiento ante estas formas dearte popular no era más formal que el que hoy encontramos en los conciertos de rock . Lo que en una época es arte popular en otra se transforma en arteculto o, dicho de otro modo, buena parte del arte hoy considerado culto fueen su origen arte popular. La historia nos enseña que, por ejemplo, músicas que hoy consideramos parte del repertorio culto, como cualquier villancicodel Cancionero de Palacio, fueron en su día muestra del arte popular. Es más,hay obras que no sabríamos dónde encuadrar, en tanto que funcionan enambos ámbitos casi por igual en la misma época, como puede verse enmuchas películas de cine que, sin dejar de ser obras de culto, son objeto de consumo masivo o, como afirma Levine “como el drama shakespeareano… la ópera fue una forma de arte que era simultáneamente popular y elitista”

Cinema Paradiso



Las obras en sí mismas, desde el punto de vista de Levine, serían neutras para la consideración de cultas o populares. El que sean consideradas unau otra cosa depende de cómo sean consideradas por los guardianes de lostemplos de la cultura, lo que coloca la cuestión de qué es arte culto y qué artepopular en la senda de la definición institucional del arte. Sería la institución, el mundo del arte, el que, una vezconsiderado un artefacto como obra de arte, operaría la tarea de clasificarlo como popular o culto, en función de diversos intereses, características del artefacto.

Las mantenidas sin sueños
Publicado en Abolición, Avíspese

AND imperialism for all

Cuando hablan de anarquía, hacen referencia a lo de ayer: se comparten de teorías de antes pero sin tener en cuenta que son de gran amplitud, por ejemplo, con respecto a las instituciones: Emma Goldman teoriza y acciona en derredor de la deconstrucción de la patria, el matrimonio, a la guerra. Convengamos enraizado un concepto que da lugar a la inferencia… Qué ofrece un blanco lagunar para qué es el receptor cauce fiel de la arquitectura teórica y actitudinal, allá de forjar un concatenado conceptual en proceso de acciones y actitudes que promuevan la conceptualización explícita del germen institucional que, – Rodrigo de Triana lo vió, vos no sé- a terminar dentro de una articulación primaria: «F _ _ _ I_ _ A»… (Si puedes completarlo no morirás ahorcado).

No está todo servido en bandeja. Teóricos anarquistas, en especial Emma Goldman, cuya constitución en el entramado discursivo es netamente didáctica, dejó en un lapsus linguae, un intersticio que, ni siquiera La Espada Del Augurio Leono, posibilitaría al anarquista de hoy ver más allá de lo evidente… Para eso está La Polla Récords, La UBA, el monumento al Pingo, la teoría de Di Giovani, entre otros placebos de estirpe eclesiástico, institucional, zodiacal, divino, esotérico, fundamentalista, pochoclero, hollywoodense, mitológico, devoto, mágico, y demás paparruchadas….

Más allá de la teoría de la destructividad humana fundamentada en las bases de la genética involutiva hacia una perspectiva evolutiva de la genética que, hasta mister Magoo la hubiese visto…



¿Tanto se van a quedar en la silla pero viendo la oportunidad de ir a Sevilla? Igualmente, la que volvió de la oreja los sacó.

Es más factible identificar el subterfugio maternal como autoridad patriarcal el próximo constructo de aparato represivo, en evidenciable construcción de institucional. Denominada, desde el concepto etimológico del manual de educación cívica, cómo socialización primaria. Articulación primigenia arraigada en el objetivo primordial de construirse en identidad indestructible; en adición a inconveniencia del hombre, la inamovible zona de confort que ha de solapar terror que le suscita la libertad, y la imperiosa necesidad de no sucumbir en la separatidad.



Entonces ¿no se puede dilucidar una ontología en presente continuo que, partiendo desde el presente se habrá de enarbolar en el entramado teórico evolutivo de la base teórica se sostiene como bandera… Ja!

Giovanni de Chanes:
– Si los anarquistas comparten una foto que dice «Contra toda institución excepto contra mi MAMÁ.’


Y… si un anarquista, Licenciado en Ciencias Sociales, impone desde un versículo símil Chavo: «no oigo nada, soy de palo, tengo orejas de pescado» , la gratificación excusatoria del triste chiquilín de bachín por abandono de figura paterna que, aún lo empuja al cementerio de la Chacarit, para reconocer la imagen del fugitivo en la estampa de Gardel, estatua que, con clavel cotidiano en el bolsillo del saco, (hay 10 ó 20 idiotas más), el receptáculo de un cigarro encendido de la mano de un anarquista, (a mí me fumaba los míos), AFILIADO A LA F.O.R.A. Ah, por otra parte, burlador de los barriales que le dan un cigarro al Gauchito Gil…

Mi hijo no es anarquista. Será PUNKITO, Institucionalizado, burgués, castrado. Pero jamás un actor pornoanarco.



¿No se les cae una idea? Desde una mística soberbia, han de repudiar las extensiones teóricas que, se le ocurren a un ¹»don nadie», (Yo, la peor de todas), porque sus profesores catedráticos son la autoridad teórica porque… No sé…
Adicionando que, al estatuto concerniente a «ya está todo inventado», leer consecuente un diagrama que se bifurca en: 1- el imperio a direccionar lo que otrora era ofrecido al vulgo, (de las teorías científicas, biológicas, físicas químicas, matemáticas, hasta los preceptos filosóficos, los registros contemporáneos a través de los cuales se fueron construyendo los conglomerados discursivos de la historia, las obras literarias de autor anónimo, la difusión oral que concluyó en relatos legendarios y mitológicos constituyendo las creencias de una región), disposición apoderada por las instituciones en consecuente direccionamiento de lo conceptual acotación unilateral. Las teorías se construyeron sobre otras teorías. No existe circunstancia que no haya pender de un hilo morfológico.

Es un pensamiento mágico el paradigma en pos de la deconstrucción de esa ‘entidad incuestionable‘ de la imagen del padre impotente que, por obstinación maliciosa, persiste en la crianza deplorable de un hijo, en destino activo del despellejamiento ¡INCESANTE! hasta que hubiera de proferir alguien ‘el Basta para mí, basta para todos’, del tutifruti, (sepa: si se retira el hijo, es el único basta existente)…

¿Qué es la figura del niño abandonado?, ¿ES REAL? ¿ES INOCENTE la dilación de la adopción?

Unilateral es el direccionamiento y, por conveniencia socio civil. Así se eleva una entidad del desamparo y la desprotección, +Patronato de la infancia+Un Sol para los chicos+ consecuentemente, la condena Penal del penado, Rezagado social a perpetuarse en la Institución de menores, sus pasos subsiguientes serán a las demás instituciones: Correccional, Sistema Penal…

Lo real sería el oxímoron del niño por respuesta impulsiva ante integridad del padre invadido en la impotencia en derredor de la crianza de un ser indefenso, en un rapto de entereza retirándose sin socavar la integridad de un niño indefenso: digno de una alegoría «le das la copa al fin al vencedor.»… Ah pero, jamás se le dará tal sortilegio: si no es funcional a las articulaciones , la existencia será en detrimento del niño. ¿Siendo libre y feliz? ¿Adultos castradores, mandatos autoritarios, convenios, obligaciones, chantajes, sobornos, deberes, abusos, arbitrariedades?…
Hay que meter la cara en el ladrillo de cristal y atenerse la tarea de ablandar el ladrillo todos los días…



¿Así de sopetón, le dije: entonces mejor mi genitor?: Que me vejó, me crío fue la miseria y en la soledad, en la humillación, en la castración, mi culpó, decantó sus frustraciones ensuciando mis juegos, haciéndome creer que el miedo era respeto? Que me buscó de adulta y me robó todo. Si no me iba de su lado, mi hermana yo creo para usarlo de vehículos y después tirarlos al tacho…

Sabiendo de antemano toda mi proeza, me contestó «que era mejor tenerlo.» Y que, «al menos» lo tenía.
¿Castrada?, Le dije. Sí: me dijo el Anarquista Licenciado

– Gracias, muchas gracias
– No hay de queso. Nomás de papa.

Vayan a la Pollada Recordered; dejen de hacer grupos de anarquistas que comparten fotos del holocausto «Ey Jud», pero jamás del holocausto filial hacia la construcción del aparato represivo en la socialización primaria, del rol en señalamiento parental como mismo rol continuativo en la socialización secundaria, la escuela, el sistema laboral… (Eso sí es vas pogos punkies; si no corres el riesgo de ser usado en tu casa durante perpetua crianza de madre silenciosa que infringe culpa e inocencia, reforzando el autoritarismo de un padre castrador; o el peligro de volverte «loco», un Pan Triste que habrá de estallar en balacera alegórica a ¹Huracán Neddy, o en metáfora pura de La ametralladora de ²Gary; «tiró lío y cosha golda», «lompo el alma», que antes de matar a Gold Silver, ciegamente dota de autoventilas a soretes varios, sin distinción, destinando sus troquelados a la cruz mayor. Yendo como por un tubo a un penal cumpliendo cadena perpetua… (si está en Texas, pena de muerte…)

No FATE. Utopía en horizontes Galeonescos

☑️Compartiendo frases que sigamos más o menos…
Bailando por un padre de Nelson…
☑️Copulando con una ciruja devenida en habitante de hotel de mala muerte, sostén de hijos, despojada de bienes materiales adquiridos con efectivo, vamos a crédito porque… » Cómo máxima familiar con el banco no se podía, no debíamos meternos con el capital financiero» (porque para eso estaban los hijos)…

Andá a veranear a la pollada qué el abolicionismo no es pa’ vo’ Cumbión.

¹- dícese de los direccionado red del discurso élite. ²- https://youtu.be/1k-Z1xcTsHM

Publicado en Avíspese

¿Libre? o ¿Líbero?

El hombre tiene un interés vital en conservar su sistema de orientación. De él depende su capacidad de obrar y, en definitiva, su sentido de identidad. Si otros lo amenazan con ideas opuestas
a su propio sistema de orientación reaccionará ante esas ideas como si se tratara de una amenaza a su vida.Puede racionalizar esa reacción de muchos modos, decir que esas ideas nuevas son
intrínsecamente «inmorales», «nada civilizadas», «locuras», o cualquier otra cosa que considere apropiada para expresar su repugnancia, pero el antagonismo se debe, en realidad, al hecho de que se siente amenazado.

El hombre necesita, no sólo un sistema de orientación o enfoque sino también objetos de devoción, que se convierten en necesidad vital para su equilibrio emocional. Cualesquiera que sean —valores, ideales, ancestros, padre, madre, la tierra, la patria chica, la nación, la clase, la religión y centenares de otros fenómenos— le parecen sagrados. Las costumbres mismas pueden ser sagradas, porque simbolizan los valores establecidos.

El individuo —o el grupo— reacciona a un ataque contra lo que considera «sagrado» con la misma agresividad y rabia que si se tratara de un ataque contra su vida.

» Un palo dónde rascarse»; «No suelta una rama, sin antes, agarrarse de otra…»

Publicado en Avíspese, Sin categoría

Etcétera

Eu!! Fiuuu…

Un minuto che, sí, vos; que seguís trocando espejitos de colores…

Herencia del autosabotaje por antonomasia que los aborígenes jamás compadecidos ya que se agradece más el granulado menor que otorga un mestizaje mucho menos oscuro que los hermanos latinoamericanos que son la raza Y ¿YO? ARGENTINO…UN pie afuera del banquete ofrecido… ¿Cuáles son los valores que transmiten este tipo de productos estéticos?Se eleva al que juega sucio en DETRIMENTO del prójimo. Al que deja todo tipo de vínculos fraternales por seguir siendo protagonista de la existencia de «alguien» que ya no le da más valor que a un mero adorno. Él juguete, ya no puede cumplir la función lúdica que le dio, pongamos, Natura, y solamente se contenta con ser vasallo del superior y chicanero del prójimo a priori. La única entidad de valor ético y exento de fenómenos morales es el Señor Cara De Papa Es el que reconoce con una sola mirada la actitud del Alguacil, literalmente lo expresa en esta proposición: «SEÑOR CARA DE PAPA para ti, asesino traicionero y malo».Ah pero como juguete no vale 5 mangos. Se desarma constantemente, su categoría es casual y no de importancia representativa en el símbolo de una festividad en la que se hace hincapié con el icono del presente qué connota con la importancia en aristas de moda, demanda precio y núcleo de las propagandas qué así lo sugieren y lo imponen. A mí se me va desarmando la fachadas, a pedazos, IN YOUR FACE y más me desarma la inevitable incomodidad de la marcha careta…¡Eres mi alguacil preferidoHay una serpiente en mi bota!Succionarla debería la humanidad que no llega ni a musgo.

Eres el moscón inaudito